¿Porqué compartir tus precios está bien?

Las fotos que uso para mis posts son de Rawpixel ¿no las aman? pueden encontrarlo  aquí.

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En una de esas conversaciones entre diseñadores, una amiga me comentaba que le daba miedo compartir sus precios en línea porque “se lo podrían robar, copiar sus precios, entonces tendrían los mismos”. Sonreí, no es la primera vez que escucho algo similar “¡Qué nos los roben!” le dije. Casi escupe el café.

A diferencia de muchas otras industrias, la del diseño necesita que nos unamos y que nos comuniquemos. Entre más conocimiento sobre negocios podamos adquirir unos de otros mejor será para el crecimiento del mercado y por lo tanto generaremos más dinero. ¡Sí, más dinero!

Si te roban tu diseño, eso es terrible, bajo, ruin y debe ser denunciado. Pero si te roban tus precios, bienvenidos. Tomen todos los precios que quieran. Pregunten lo que necesiten. Aprendan unos de otros.

Cada vez que veo que un diseñador, especialmente si es bueno, regala su trabajo, una parte de mí muere. La esperanza de dedicarnos a esto y poder vivir de ello se esfuma lentamente. Seamos realistas: son muchos años de estudio, preparación y trabajo como para regalar tanto esfuerzo; solo para que alguien se beneficie de ello sin dar nada a cambio. Es injusto. Incluso, las personas no deberían aceptar logotipos gratuitos, pero no podemos luchar contra la gente, todos amamos las cosas simples y gratis. Necesitamos apoyarnos entre diseñadores y comprender que compartir los precios entre todos nos hace bien.

Muchas imprentas, lamentablemente, han caído en ese juego de regalar el diseño y lo denigran. No debemos aceptar que nuestro trabajo se regale. Para poder evitar que eso pase, necesitamos darle a los otros la información.

Así que como diseñador: enseña a otros a cotizar, muestra los estudios que se hacen en su zona con respecto a los precios, checa cómo está la competencia, levanta el mercado. No porque tu ciudad “no pague el diseño” significa que no debes cobrarlo. Si la balanza está muy baja: mantén tus precios firmes.

Si no compartimos nuestros precios, si somos egoístas con la información, eventualmente todos vamos a caer y tendremos que dedicarnos a otra cosa para poder sobrevivir en una economía que no nos permite vivir sin dinero. A diferencia de los productos, los servicios pueden devaluarse con más facilidad. No caigamos en ese juego de no cobrar.